blog | 15 agosto, 2000

Reducir Impuestos

ILE

Reduciendo impuestos y no inyectando dinero se sale de la crisis y recesión en que se encuentra la economía peruana. Dicen las falacias keynesianas que para salir de la recesión hay que activar la demanda inyectando dinero. Como por arte de magia lanzan los programas sociales.

La recesión la ha creado el gobierno y no los mercados internacionales como algunos sostienen. Si antes de la crisis asiática hubieran reducido el tamaño del gobierno al 10% del PBI no hubiéramos llegado en 1997 y 1998 a insignificantes niveles de producción del 0.7% y 1.4% respectivamente.

Todos los peruanos se han ajustado los bolsillos, menos el Estado. Su visión paternalista le dicta que no hay nada de malo mantener burocracias y gastos sociales improductivos.

Para sí mismo, justifica mantener los actuales niveles de impuestos; a la renta de 10% y 30%, a la solidaridad extraordinaria del 5%, el selectivo al consumo de hasta el 100%, aranceles a las importaciones de hasta el 20%, y el general a las ventas de 18% para citar como ejemplo algunas fuentes de ingresos. Resulta caro para los peruanos vivir con un Estado de este tipo.

Para reducir la actual presión tributaria hay que reducir los gastos del Estado. No es una locura proponer la abolición de los programas sociales y la burocracia ineficiente. Suena duro pero esto es una propuesta sin calculo político que favorece a todos, incluído a los más pobres!.

Cuando la política entra en los bolsillos de cada uno, termina por empobrecernos a todos. ¿De qué sirve tener un programa estatal de Mi Vivienda si el sector privado puede proporcionar viviendas en forma masiva?. Después de todo construir viviendas es un negocio rentable.

¿Por que el sector privado no lo ha hecho hasta ahora? – preguntarían algunos. Es simple, no puede haber inversión donde no hay ahorro. Con la actual presión tributaria la gran mayoría no puede ahorrar pagando impuestos excesivos a la renta del 30% y 10% para empresas y personas naturales.

Además es injusto que el Estado nos obligue a la fuerza a pagar con nuestro dinero (bien ganado), préstamos para casas, créditos a pequeñas empresas, dotación de agua, desague y luz a personas que ni siquiera conocemos, y se nos tenga que reducir nuestra capacidad de compra con la política del Robin Hood: Quitar a los «supuestamente» ricos para dárselos a los «supuestamente pobres».

Es un deber de los gobernantes reformar el Estado, reducir su burocracia y abolir los programas sociales que perpetúan la pobreza. El mensaje es desintoxicar la economía privatizándola de una sola vez. No hay justificación para mantener los actuales niveles de impuestos que empobrece a los peruanos.

Con una tasa única tipo flat del 5% por todo concepto, sin excepción, ni privilegios, activaremos la demanda y saldremos de la recesión muy pronto.

Por Myriam Ortiz Herrera, Directora de Economía de ILE.

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