blog | 16 abril, 2004

Reforma del estado sin cédula viva

ILE

Al parecer veintiún congresistas están de acuerdo con eliminar la cédula viva. Si la iniciativa prospera, el Estado se ahorraría unos S/.1,000 millones por concepto de subsidios a una minoría de pensionistas. Algunos expertos han señalado que se estaría dando un paso significativo -como nunca antes- para reformar el Estado. La cuestión es: ¿de qué reforma estamos hablando?. ¿La que busca mejorar las actuales funciones en salud, educación, agricultura, cultura, deporte, de la mujer, energía, turismo, en fin, todos los ministerios que tenemos actualmente?.¿O la que devuelve al Estado a sus funciones naturales de seguridad, justicia y algunas obras de infraestructura física?. Lo importante es ponerse a analizar –si es que da para eso- sobre cuál es el rol legítimo que debe asumir el Estado para permitir la abundancia de riqueza con paz, orden y justicia.

Ningun experto hasta ahora ha explicado con argumentos convincentes por qué los servicios estatales son malos, caros e injustos. Solamente han diagnosticado que los servicios de seguridad interna y externa son los peores, que no van a mejorar y que la delincuencia organizada va seguir creciendo en secuestros y asaltos. En el ámbito de la salud no explican -más allá de la falta de presupuesto- por qué existe desabastecimiento de medicinas, colas y deficiente atención médica. En la educación pública, nadie explica por qué la calidad es una de las bajas en Sudamérica con currículas educativas desactualizadas y con alumnos que apenas saben leer, sumar y restar. Toda la explicación la reduce a la falta de presupuesto. Y peor aún con los miles de millones de dolares gastados en programas sociales la pobreza no disminuye.

¿Por qué tanta ineficencia estatal?. Una explicación que pocas veces es escuchada es que el Estado se dedica a realizar funciones que no le corresponde y encima las  efectúa mal, y las que sí le corresponde, las realiza aun peor. Por ejemplo, si los peruanos producimos anualmente US$ 52,000 millones en PBI y contribuimos con un presupuesto de US$11,000, nadie ha explicado por qué por cada S/.1 recaudado; S/.0.60 se va en pagar burocracia, S/.0.10 en pagar sobreprecios y coimas y, sólo S/.0.30 sirve para proporcionar servicios básicos. ¿Es solamente mejorar procesos administrativos y reasignación de personal o es que el Estado no está para realizar actividades empresariales como la salud, educación, turismo, agricultura, etc.?

Los economistas liberales sostienen que ese dinero será mejor invertido por sus legítimos dueños (empresarios y consumidores) por el motivo que, al encontrarse en el mercado, disponen de mejor conocimiento de precios y necesidades de la población. Y además, lo más importante de todo, es que las características naturales de cualquier Estado -como señala Max Weber- son la formalidad, jerarquía, monopolio y solemnidad que no pueden ser trasladables a cualquier función empresarial.

Si aspiramos a la prosperidad con servicios públicos eficientes y de alta calidad, es necesario reducir las funciones del Estado.¿Cuáles funciones debería encargarse y cuáles el sector privado? Una vez más, el único rol legítimo que le corresponde es brindar protección de los derechos individuales; seguridad externa e interna, administración de justicia y algunas obras de infraestructura física. El resto de bienes y servicios lo debe proporcionar y financiar el sector privado con sus propios recursos. Estimamos en el Instituto de Libre Empresa (ILE) que este tipo de Estado no debe exceder más del 3.5% del PBI, unos US$1,613 millones financiado sólo con la recaudación de un IGV de 5%. Y lo más importante, una vez devuelto al sector privado sus US$7,752 millones (14.5% del PBI) disminuirá fuertemente los costos de producción para aumentar la capacidad adquisitiva de la población y la competitividad de nuestro aparato productivo.

Una reforma del Estado pasa por convenecer a la opinión pública que sus actuales funciones son antinaturales, costosas e ineficientes. No se le puede pedir más por que no podrá cumplirlas. Pero una reforma liberal del Estado si puede asegurar que aumentará los empleos, las oportunidades empresariales y las pensiones sin cédula viva.©

 

Por Jose Luis Tapia, Director de ILE

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