blog | 27 abril, 2001

Se premió la ineficiencia

ILE

La última rebaja de impuestos para 1,390 partidas arancelarias (ver D.S.-073-2001-EF del 26/04/2001), ha confirmado que industriales ineficientes han salido premiados con mas protección efectiva. Se ha considerado equivocadamente que salvando a unas cuantas empresas industriales se salva al Perú entero de la recesión. Esta díscola idea equivale a darle al enfermo solo una cuantas gotas del medicamento, cuando lo que necesita es el frasco entero.

La competitividad viene de adentro

Si los industriales ineficientes no se han preparado para satisfacer las necesidades de los consumidores, deberían dejar su lugar a empresarios talentosos que están ansiosos de que vendan sus fábricas. Además, deberían leer y aprender -como lo hace cualquier estudiante universitario- de la propuesta de competitividad que propuso Michael Porter cuando estuvo en Lima en marzo de este año. La competitividad de la empresa es un resultado endógeno de la capacidad empresarial de los gerentes de segmentar nichos de mercado, de ser eficaz y eficiente en la reducción de costos y, no como se sostiene que la competitividad viene de afuera. Es fácil echarle la culpa a otros de sus problemas. Como diría en tono irónico el economista Federick Bastiat hasta los fabricantes de velas se quejan por no poder competir contra el sol.

Falta de Transparencia

Se ha evidenciado la poca transparencia de este gobierno, y del propio Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), al no haber pre publicado la lista con las partidas arancelarias que iban reducirse al 4% para que sea objeto de sugerencias de la ciudadanía. ¿Acaso los aranceles no afectan a todos?. Aunque se argumenta que pre publicar la norma se armaría un lío de comadres demuestra lo inmoral de esta medida y, que abonaría a favor de los que sostienen que es mejor tener un arancel flat para así evitar las rebatiñas y los lobbies en el MEF.

Como se ha venido sosteniendo en esta columna, el mercado libre dictamina que negocios son eficientes o no, y eso hace mas transparente este proceso que tener a un funcionario público, a puerta cerrada, decidiendo que partidas arancelarias van con determinada tasa. Es mas, es una garantía para proteger y evitar que nuestros bolsillos financie la ganancia artificial producida por la protección efectiva del arancel escalonado con la finalidad de beneficiar los bolsillos de unos cuantos empresarios y sus respectivas familias.

Pequeña Dispersión

No pienso que la medida sea menos discutible por que el hecho que se tenga una pequeña dispersión. Esa “pequeña” dispersión no hace mas que esconder las cuantiosas ganancias artificiales –medida en miles de dólares- que obtendrían solo unas pocas empresas. Lo cierto es que esta medida es a toda luz discriminatoria por que se privilegia el bolsillo de unos cuantos ciudadanos que pagarán el 4% por sus insumos, mientras que el resto de ciudadanos pagarán el 12%, violando así, el principio de igualdad ante la ley. ¡Eso es mercantilismo y no liberalismo!

Ya sea con alta o baja dispersión, cualquier tipo de arancel, no impulsa el desarrollo de un país. Es mas eficiente tener un arancel de 0% para todas las importaciones, aunque ello asuste a algunos empresarios, que mantener ineficiencias generalizadas en toda la economía. Además, dicen que no se puede llegar a tal arancel por razones fiscales a fin de evitar un déficit. Justificar este criterio es a todas luces una doctrina y práctica de los estatistas que desean alejar del debate la reforma del estado.

¿Flat o escalonado?

La discusión en torno a la virtudes de estas estructuras arancelarias nunca acabará, puesto que ninguno se pondrá de acuerdo en la forma de aplicar el impuesto, los partidarios del comercio libre han señalado que se está cometiendo el mismo vicio; prefieren defender los impuestos antes que la eficiencia. Hay toda una discusión teórica detrás de estos tipos de aranceles sostenida por autores como Bodino, Alexander Hamilton, Frederick List, Lyndon LaRouche, Max Corden, y Jagdish Bhagwati, que han hecho perder de vista la verdadera fuente de eficiencia que trae un régimen de libre comercio. Autores como Henry George, Gottfried Haberler, Frederick Bastiat, Milton Friedman, Ludwig von Mises y demás economistas de la Escuela Austriaca son partidarios del libre comercio y la eficiencia para toda la economía.

No debemos olvidar que optar por cualquier estructura arancelaria no resuelve el tema de fondo. La competitividad y eficiencia se gana con un genuino régimen de libre comercio, y eso es lo que no debemos perder de vista.©

Por José Luis Tapia, Presidente de ILE.

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