blog | 21 noviembre, 2005

Sistema antes que personas

ILE

A raíz del ascenso de Ollanta Humala en las encuestas no dejan de escucharse repetidos comentarios que es necesario nuevas caras en política. Como si la política fuera en realidad un juego, la “Rulitos”, Jimmy Santi, Tongo, “Betito” y otros aventureros piensan que candidateando al Congreso van a ayudar al país. Ellos reflejan los síntomas de un sistema que esta colapsando.

Se piensa que el problema se reduce con un cambio general de personas. Claro, es una creencia justificada cuando una democracia ilimitada no ofrece mejores soluciones. No obstante, el reclamo de algunos analistas y periodistas para que las próximas elecciones estén centradas en la discusión de programas lamentablemente piden poco a los candidatos.

Y es que las caras nuevas como Humala, Salinas, Belaunde hijo, Villarán, Amprimo, y otros políticos bien intencionados revelan una ingenuidad generalizada que apuestan nuevamente por “mesias” sin vocación de cambio del sistema.

Así cualquier candidato que tenga la mala fortuna de gobernar en el 2006 -al margen de las falsas esperanzas que van a despertar en los primeros cien días-, lo que le espera al futuro gobernante es más caos, corrupción, terrorismo, y pobreza. Si a Toledo no lo sacaron como a Lucio Gutiérrez en Ecuador era por que la gente recién experimentada los síntomas del colapso del sistema y no querían por el momento más caos como dejo Fujimori cuando se escapó al Japón.

Pero la advertencia ya esta dada; o los políticos cambian al sistema de la democracia ilimitada o la gente los cambia a todos con revueltas populares. Que el electorado tenga en estos momentos tendencias radicales -poniendo a Humala a la cabeza de las encuestas- es solo el comienzo de la ruta hacia al abismo en que se encuentra el Perú.

Para un cambio de sistema se requiere una fuerte convicción ideológica. Si un nacionalista como Humala puede desafiar al “status quo” por qué no lo puede hacer un partidario del gobierno limitado. Las caras nuevas pueden ser importantes en política pero no determinantes para el cambio de sistema que el electorado reclama.

Por Jose Luis Tapia, Director General de Instituto de Libre Empresa.

Entradas Recientes