blog | 2 abril, 2006

T.C.M.

ILE

A Mario Vargas Llosa le tengo una profunda gratitud por su papel jugado en la introducción de las ideas liberales a fines de los ochenta. Pero me parece que su propuesta de un T.C.O. (Todos contra Ollanta) es caer nuevamente en el error de la política tradicional: ataque a las personas sin mostrar el camino por donde debemos transitar.

No es Ollanta a quien se le debe culpar por el 30.74% de votos válidos obtenidos en la primera vuelta sino a los liberales que no hemos podido ganarnos a las clases populares con nuestro mensaje y, no haber hecho un deslinde a tiempo con el neoliberalismo de los noventa. ¿Cómo se le puede pedir a las bases nacionalistas que voten por el capitalismo liberal si los liberales apoyan las ideas socialistas, la persona y el plan de gobierno que representa Alan García? En lugar de seguir la propuesta señalada por Mario, hay que hacer un carga montón contra el modelo que envió a Humala a ser el próximo presidente. Debemos hacer un T.C.M. (Todos contra el mercantilismo) que las bases nacionalistas, apristas, fujimoristas y liberales detestamos.

Debemos señalarles a estas bases que lo que están proponiendo sus élites dirigenciales no es un antídoto contra mercantilismo sino que sus remedios son estatistas, es decir, más participación del estado en la economía para eliminar los privilegios, exclusión, pobreza y riqueza de unos cuantos que el mismo estatismo crea desenfrenadamente. Es decir, el mercantilismo no va a desaparecer en un eventual gobierno de Humala o García.

El capitalismo liberal, que lucha contra el sistema opresor del capitalismo mercantilista que describe muy agudamente el libro “Rumbo a la Libertad”de Álvaro Vargas Llosa, es un sistema político opuesto al mercantilismo. Construye una sociedad de oportunidades, sin exclusión, con mercados abiertos para todos, donde hay pocos impuestos y realmente son bajos, sin regulaciones económicas y con simplificación administrativa. La pobreza extrema desaparece y aumenta significativamente el empleo y los ingresos de los pobres, clase media y alta.

Un TCO que propone Mario no es una salida sino que alarga unos años más el mercantilismo en un eventual gobierno de García. En cambio, un TCM le da una verdadera salida al país a cualquier amenaza totalitaria y mercantilista que las elites nacionalistas y apristas se conforman con hacerle pequeños cambios estatistas.

 

Por Jose Luis Tapia, Director de ILE.

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