blog | 8 marzo, 2017

Tu opinión no nos importa

ILE

 

A raíz de la marcha contra el CEN que incluía la ideología de género, se generó un ataque de pánico en la mafia caviar que infesta todo en nuestro país.

No podemos olvidar que han infestado todo, no solo las instituciones comunes, porque hasta la policía y las fuerzas armadas están infestadas de la bacteria caviar.

No era de esperarse que el lobby LGBT estuviera también en unión cuasi matrimonial con esta mafia.

Hoy todos asistimos con sorpresa y no menos indignación – al menos a los que si nos importa – como los tolerantes, los inteligentes, los cultos, los inclusivos, los de avanzada y demás títulos rimbombantes, celebran con bombos y platillos la patada en el trasero con la que el Grupo RPP se deshizo de Philip Butters.

Esa es la doble cara con la que estos sujetos se guían sin que les interese nada.

Philip Butters es un personaje polémico y ha sido directo y franco en sus opiniones y apreciaciones, cosa rescatable y aplaudible.

Ha sido todo un bocazas, sin pelos en la lengua, cuando de opinar de temas delicados se trataba.

De seguro a muchos no les gusta ese estilo, bien por cucufatería boba o porque dichas opiniones les restregaban en la moral a quienes se autoproclaman defensores de las “causas justas”

Sin embargo ¿RPP se preocupó en algún momento de ese nicho de oyentes a los que no les gustaba Butters? En ningún momento.

Las ganancias por publicidad eran lo que importaba. Butters vendía, su programa era seguido por miles y punto.

Tomemos en cuenta un factor que a muchos pasa desapercibido.

RPP toma esa decisión no por indignación sino porque la publicidad se le fue y para el grupo RPP – como para cualquier otro – sin ingresos por publicidad no hay nada y correrían riesgos financieros muy serios.

Y por qué la publicidad se le había ido a RPP, por una cuestión muy simple, porque la tendencia ahora es la reputación de las empresas y la misma reputación también está basada en la moda progre de la inclusión, los derechos sociales y los derechos humanos, títulos propios de la monserga progre.

Es decir, si una empresa de pronto auspicia un programa cuyo conductor discrepa del lobby Green Peace o del Lobby LGTB, puede ser suficiente para “arruinar la reputación” de la empresa por “intolerancia” o por “violación” de derechos humanos, de modo que mejor retiran la publicidad para no verse “afectados” así de ridículos.

Más allá de que Phillip Butters tenga o no seguidores, más allá de que sea amado u odiado y así como todos aquellos que están a favor de la ideología de género pueden expresar su posición con libertad, el mismo derecho tenía y tiene de hacerlo Butters.

Seguramente puedan cuestionarse las formas con las que este se expresaba y puede que la línea editorial de la empresa no esté en coincidencia con la opinión del periodista.

Lo que si resulta condenable y cuestionable es que se alegren porque la publicidad saque a Butters, pero no hacen la misma campaña para que el estado retire y deje de cobrar la gran cantidad de impuestos estúpidos para sostener la ineficiente y atosigante burocracia.

Al final terminan siendo pagadas por las mayorías más pobres y que eso sí constituye un problema grave en nuestro país.

No les interesa porque esta mafia de progres y buenistas de medio pelo, viven de esos impuestos, les encanta cuando el chorro de dinero ajeno, sostiene la burocracia estatal copada por ellos en exclusiva.

Pero si es Butters denunciándolo, ahí si: Bala con él, Fuera Maldito Misógino!! Lárgate Homofóbico!! Y con lluvia de hashtag’s incluida. Cómo no que la tolerancia debe ser igual para todos.

Y no es que esté haciendo alusión al sector religioso que convocó la marcha, la verdad es que siendo creyente las poses religiosas me interesan un bledo.

A mí lo que me interesa es que no me impongan ideologías, porque el tema va más allá del CEN.

Cada quien tiene la libertad de aceptar o rechazar, lo que crea conveniente o inconveniente y el estado no debe impedírselo.

Lo cierto es que los pro gay-gender no pueden andar alegremente descalificando y haciendo sicariato mediático porque alguien no piense como ellos.

Han acusado y no solo a Butters si no a cuanto se oponga a la agenda gay absurdamente de odio y sin embargo de ese lado, proviene más bien un odio inaudito y junto a una excesiva intolerancia en los que defienden a los gays.

Se llevan con una agresividad de callejón aparte de que sus consabidas y risibles groserías, que ya cansan.

Si no estás de acuerdo con ellos, eres ignorante, retrógrado, facho, nazi, homofóbico, etc. Y hay quienes no son capaces de decir lo que realmente piensan, para que no los califiquen de ese modo.

Entonces señores, la tolerancia debería aplicarse a todos. La pregunta que le haría a la mafia progre que se araña la cara por las causas “sociales” ¿Por qué no hacen una marcha para que las marcas comerciales retiren su publicidad de los programas basura, a los que tanto se oponen?

No lo van a hacer porque no les interesa obviamente, porque el discurso barato disfrazado de buenismo y supuesta cultura vende mucho más, la libertad de expresión es solo para ellos, los demás son prescindibles.

Al final resultó que RPP cobijó a quién les rindió tanto en sus cajas, pero lo que más indigna es que Phillip Butters, por años expresó sus ideas libremente y al final decidieron orinarse de miedo frente a una parvada de impresentables.

Por Richard O Campos Villalobos, sociólogo y profesor universitario

Entradas Recientes