blog | 26 marzo, 2005

Voto voluntario sin firmas secuestradas

ILE

Un 90% de la población detesta a los actuales partidos políticos. Su pasado los delata. No contento con engañar siempre a la gente con promesas estatistas, encima falsifican firmas de ciudadanos para inscribirse en las elecciones presidenciales. Estos miserables a vista y paciencia de todos secuestran el derecho a la libertad de los ciudadanos para que no puedan adherir con su firma la inscripción de un nuevo partido.

Una seria duda ha dejado la titular de la ONPE de por qué se asume como verdaderas las firmas que presentan los partidos. Es decir, cuando los partidos presentan sus planillones se consideran como válidas las firmas, pero nada nos dicen si estas son verdaderas, solamente se conforman con recibir un diskette con los nombres y DNI´s y lo revisan con su base de datos para saber si otro partido se inscribió con estas firmas. Si fuera cierto esto, la ONPE sería una cómplice de las acciones delictivas de los actuales partidos políticos inscritos.

Desde el saque el proceso eleccionario es ilegítimo. Los ciudadanos nos encontramos secuestrados de elegir a nuevos representantes porque los actuales partidos inscritos han falsificado las firmas de cientos de miles de ciudadanos. Si nos enteramos que un partido político inscrito por la ONPE ha considerado como válidas nuestras firmas que han sido falsificadas; ¿cuál es mi derecho para liberar mis firmas a favor de otro partido?, ¿seguirá estos partidos delincuentes inscritos en el JNE?, ¿podremos los miles de ciudadanos secuestrados demandar a los partidos políticos en el Poder Judicial?

Mi derecho a elegir qué partido nuevo debo apoyar se ha visto violado por estos miserables que van a seguir engañando a muchos jóvenes con sus propuestas estatistas. El voto libre debe ser aprobado para que los ciudadanos puedan abstenerse de votar en estas elecciones y asi nos evitamos de votar por partidos delincuentes inscritos por el JNE. Pero esto no es suficiente, hay que liberar las firmas secuestradas.

Los ciudadanos seguirán detestando a los políticos sino tienen otras alternativas más honestas. Solo un cambio profundo de sistema puede incentivar la aparición de nuevos políticos con prácticas éticas y propuestas sensatas. El sistema liberal es el único que intenta reducir el poder de los políticos para aminorar los daños que siempre hay en el derecho a elegir de millones de ciudadanos.

Por Jose Luis Tapia, Director de ILE.

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